lunes, abril 02, 2007

Reset


Hoy es mi primer día de desempleado luego de mucho tiempo. Finalmente me despidieron de mi último trabajo, justo cuando pensaba que lo tenía todo controlado. No pude evitar que finalmente se terminaran de dar cuenta que no era el estratega brillante que pensaban cuando llegué, que mi gestión no sería un caso de éxito más para algún libro de administración de negocios. En fin, vuelvo a la cotidianidad de no tener casi ninguna obligación ni preocupación que no sea encontrar otro empleo y pagar las deudas que aun tengo pendientes.

Afortunadamente mi ex jefe tuvo la delicadeza de avisarme unas semanas antes, aunque no se si fue peor así. Desde que me dio la noticia mis ganas de trabajar se vinieron al suelo. ¿Para que esforzarme si yo ya no vería los resultados de ningún proyecto en el que me involucrara? Si hice algunas cosas buenas en este tiempo fue por las chicas que tenía a mi cargo, y que al final son verdaderamente lo único que extrañaré de ahí. Me terminé encariñando mucho con ellas, quizás demasiado. En cierta forma ellas son la parte de mí que quedó, aunque no sé bien como explicarlo.

Sin embargo esta vez me propuse no dejarme llevar por la falta de responsabilidades. Me levanté temprano y salí a correr después de años, lavé el auto, ordené algunos papeles que tenía por toda la casa y ahora mismo voy a salir a comprar algunas cosas para mejorar esta pobre computadora que ya pide ayuda.

Trataré de llenar el vacío con la mayor cantidad de cosas posibles. Día uno y contando. Me pregunto hasta que número llegaré esta vez.

lunes, octubre 23, 2006

Lunes cero


Hoy fue como un lunes cero, porque quise empezar de nuevo. No pensar que sé que en cualquier momento me van a despedir de ese trabajo, porque no fui el genio comercial ni el líder inspirador que todos creían que sería el día en que llegué a esa oficina. Quise obviar que mi jefe, aunque se la pasa hablando de proyectos y cosas que debemos hacer, quizas sabe en el fondo que yo ya no estaré para verlos hechos realidad, y es más, quizas sospecha (lo que no significa que tenga razón) que yo no sería capaz de llevarlos adelante.

En fin, me propuse no angustiarme y hacer mi trabajo como si no pasara nada, como si todo estuviera bien, como si estuviese seguro de todo. Y la verdad que me ayudó. No pensar en todo lo que perdería si me fuese de ahí, sino más bien en todo lo que ganaría si procuro mejorar en lo que hago.

Quizas soy un tonto optimista y mañana mismo me dicen "gracias, hasta aquí llegaste pata", pero que más da. Al menos no me cogerán de sorpresa, al menos caeré luchando...

domingo, octubre 22, 2006

De la nada


De la nada me llamaste para volver a verte. Y de la nada acepté salir a buscarte. Y cuando no pude entrar a la discoteca (maldita sea, se llenó), de la nada saliste y me dijiste no te vayas. Y nos besamos una vez más como antes, como cuando pensábamos que estaríamos juntos por siempre. Y luego decías "sé que mañana me voy a a arrepentir" pero no parabas. Y así como si nada me fui.

Pero no terminó ahí.

Igual de la nada me llamaste a las 3 de la mañana porque estabas estacionada afuera de mi casa, y salí, y nos besamos más, y sentí tu cuerpo acercarse y tu boca besarme como cuando teníamos ganas. Ya casi había olvidado esa sensación y lo bien que te conozco. Y arrancaste, y sin hablar ya sabía a donde ibamos.

Llegamos rápido (manejaste como una loca), pagué rápido y subimos como si nos quedara solo esa noche de vida. Y en la escalera ya me besabas apasionada y cuando entramos en la habitación ya estabas sobre mí. Y me dejaste quitarte la ropa como lo hacía antes, y veía como te desesperabas. Conozco tan bien tu cuerpo. Fue como recorrer con los ojos cerrados un lugar que me sé de memoria. Lo hicimos como antes, con locura, sin guardarnos nada.

Y hoy nos levantamos sonriendo, como un par de niños que habían hecho una travesura. No hablamos de lo que había pasado. De si estaba bien o mal. En ese momento parecía algo tan natural. Finalmente nos fuimos, te di un último beso, y hasta quien sabe cuando.

A veces las cosas salen de la nada, y entonces te saben tan rico...

miércoles, enero 04, 2006

Entrando en razón


Finalmente me di cuenta que somos muy distintos. Ella es súper práctica, sin nada que perder y con una despreocupación total. No entiendo porque a veces me llamaba sin razón aparente, solo porque sí (o por lo menos esa era mi impresión). O porque a veces me guiñaba un ojo, o se hacía la celosa cuando alguna otra chica me hablaba mucho. ¿Por interés? ¿Por jugar conmigo? ¿Quién me puede dar una respuesta razonable?

Es una chica preciosa pero… somos tan distintos, de una manera tan irreconciliable, tan incompatible. Pienso que de estar juntos finalmente solo nos aburriríamos y nos decepcionaríamos mutuamente.

Hoy la llame y me sonó tan fría. Tan poco interesada. En fin, ya hace rato que dejé de tratar de entenderla. Sería una tarea sin éxito posible.

……

Y finalmente volví a tu lado, y aunque hemos vuelto a caminar por la vida de la mano, hoy lo hacemos con una cicatriz muy difícil de borrar, y que todavía arde. Sin embargo, con todo y heridas por curar, esta claro que lo que tenemos sigue siendo mucho más sincero y valioso que mis desvaríos por una niña tonta.

miércoles, noviembre 30, 2005

"Un tiempo"


Fuiste tú, no yo, quien propuso dejar de caminar por la vida de la mano. Dejar de saber que teníamos al otro ahí, siempre ahí. Que por más peleas, angustias o problemas, siempre podíamos contar con alguien a quien le interesaba como nos sentíamos. Decirnos “te amo”, y disipar cualquier nube que oscureciera nuestras vidas. Llamarnos todas las noches, y escuchar lo que cada uno tuviera que contar, porque verdaderamente nos interesaba hacerlo.

Y aunque no nos cerraste la puerta del todo, sé que ya nada es seguro. Que cuando nos volvamos a ver quizás estés mejor que conmigo, y no quieras volver a la angustia. La angustia de no ver la manera de concretar cuanto antes tus sueños de un futuro en el que estemos juntos para siempre. Un sueño que se te hacía cada vez más necesario cumplir, o por lo menos encaminar. Un sueño que yo no puedo hacerte realidad ahora, y ni siquiera sé cuando.

Debo decir que me sorprendió lo relativamente tranquilo que lo tomé. Siempre pensé que si un día te perdía no me podría levantar, porque llegaste a ser mi todo, mi razón de esforzarme, de respirar. Para mi tú eras mis ganas, mi alegría, la sonrisa que me sacaba de la tristeza más profunda, la voz que alegraba mi día más terrible, la luz que iluminaba mi camino, toda la compañía que necesitaba en este mundo, y más, mucho más.

¿En que momento cambió todo? ¿En que momento fue más importante un trabajo, el comentario de los demás, un anillo en el dedo, que saber que nos teníamos el uno al otro? No lo sé amor, no lo sé.

Me angustia no saber si el beso que te di ayer fue el último. Sé que muchas veces renegué de tu forma de tomar algunas cosas, y miré a otras pensando si quizás no serían mejores que tú en algún sentido, aunque nunca en todos. Y sin embargo ahora, frente a la posibilidad de no volver a tenerte, solo puedo decir que me siento triste, con miedo, y terriblemente solo…

viernes, noviembre 25, 2005

Cuéntame que harás después que estrenes su cuerpo


Si te vas, si te vas, si te marchas
mi cielo se hará gris
Si te vas, si te vas, ya no tienes
que venir por mi
Si te vas, si te vas, y me cambias
por esa bruja, pedazo de cuero
no vuelvas nunca más
ya no estaré aquí…

Hoy escuche está canción y sentí como si tú me la cantaras sin saberlo. Shakira había descrito hace años con asombrosa clarividencia la situación que me toca vivir ahora. Aunque sé que lo más probable es que no me atreva a cortar el cordón umbilical que me hace dependiente de ti, por lo menos nunca antes había considerado tanto como ahora tomar un rumbo en el que no estés tú. Un rumbo en el cual sé con certeza que no te volveré a ver...

Extremos


Tenerla tan cerca me resulta ya inmanejable. Cada vez se me hace más difícil no abrazarla, no sentir su piel, no tenerla para mí. Y es una sensación entre el saber y el no saber si nos gustamos, si tenemos un punto de partida hacia algo. Porque sé que ella tiene a otro, con tiempo, con historia, pero también con apatía. Y sin embargo me permite robarle de cuando en cuando unos minutos para estar solos, para escucharla, para mirarla a los ojos más cerca que de costumbre. Es ahí cuando no quiero que el tiempo pase. Porque sé que no solo es hablar por hablar. Hay algo más.

Y por otro lado tú estás cada vez más complicada, más asfixiante. Me pides acciones y formas de pensar dirigidas a construir un futuro en común que cada día siento menos real. ¿Es que no entiendes que yo no me angustio por cumplir las expectativas de los demás?

Déjame respirar por favor…

miércoles, noviembre 23, 2005

Buscando una señal de salida


Hoy las cosas fueron algo mejor en la oficina. Una noche de insomnio y darle mil vueltas al problema me dieron algo de claridad para poder echar a andar los engranajes del cambio. Sin embargo, aun parece que todos los problemas confluyen donde mi. Quizás sea una percepción paranoica, pero es lo que siento últimamente. Cada quien tiene un tema que resolver conmigo, un problema, una piedra en el ojo.

Decir que soy optimista sería mentir, pero aun no me deshago del todo de la esperanza de un golpe de suerte. Hay mil cosas por hacer. Voy a ir una por una.

Y si la voluntad no bastara, por lo menos mañana tengo una motivación más que convincente para levantarme de la cama y presentar mi cara recién afeitada por ahí. Mañana voy a salir con ella, y pienso aprovechar cada segundo en el paréntesis de su compañía…